La desinfección hospitalaria. Breve revisión y uso de los antisépticos y desinfectantes.

Continuando con la revisión iniciada en la pasada edición del mes de junio de 2008 acerca de lo más característico de algunos de los principales productos utilizados en la desinfección hospitalaria, retomaremos el producto en el que nos quedamos: el Ácido Hipocloroso.

Como mencionamos, el Ácido hipocloroso es un compuesto de muy amplio espectro, precio bajo y acción rápida. Resulta de la unión de óxido ácido del cloro (Cl) con agua (H2O). Su fórmula química es la siguiente: HClO, Su actividad bactericida se debe a que su carga es neutra y penetra fácilmente en la célula destruyéndola. El ácido hipocloroso, es un potente bactericida capaz de eliminar a muchas cepas bacterianas a una muy baja concentración y en un corto periodo de tiempo.  Tiene olor a Cloro, lo que resulta en ocasiones un poco molesto para el usuario y esto ha limitado su uso, al igual que por su efecto corrosivo sobre metales, a pesar de lo cual sigue siendo uno de los antisépticos claves con excelente actividad microbicida.

Algunas concentraciones y usos del ácido hipocloroso son:

  1. Ácido hipocloroso al 100% en primeros auxilios, antisepsia de heridas, pequeñas quemaduras, inyecciones, cortaduras y úlceras;
  2. Ácido hipocloroso al 50% en la conexión y desconexión del procedimiento de diálisis peritoneal;
  3. Ácido hipocloroso al 10% en antisepsia de heridas, cortaduras, úlcera, pre y postoperatoria;
  4. Ácido hipocloroso al 5% en irrigación vaginal, quemaduras y fosas nasales y desinfección rápida de chupones y biberones (5 minutos);
  5. o Ácido hipocloroso al 1.5% en la desinfección lenta de chupones, biberones y vajilla (pero durante 30 minutos).

Compuestos iodados: Estos son compuestos bactericidas, son muy efectivos destruyendo micobacterias y virus, requieren de un contacto prolongado para matar ciertos hongos y esporas bacterianas, se sabe que no tienen efecto residual y su actividad antimicrobiana se reduce en presencia de materia orgánica. Los compuestos iodados son ampliamente utilizados en la antisepsia de la piel y en membranas mucosas, no se deben utilizar en mujeres embarazadas, lactando ni en recién nacidos por los riesgos que presentan sobre la glándula tiroides. Sus usos y concentraciones existentes son:

  1. Tintura de yodo (2% en alcohol al 50%) para desinfección de piel sana o en infecciones cutáneas por bacterias u hongos;
  2. Tintura de yodo al 2% de yodo para desinfectar heridas y abrasiones;
  3. Tintura de yodo al 0.1% para irrigaciones;
  4. Tintura de yodo al 2% en glicerina para membranas mucosas;
  5. Tintura de yodo (5 gotas por litro de agua) para potabilizar, dejándola 15 minutos.

La hipersensibilidad a estos compuestos iodados le han hecho perder algo de favor.

Merbromina y tiomersal: Son agentes bacteriostáticos y fungistáticos relativamente débiles. La merbromina al 2% se utiliza en la desinfección de la piel y el Tiomersal al 0.1% se utiliza en la desinfección de la piel y heridas pero tienen posibilidades de causar reacciones dermatológicas y de hipersensibilidad.

Nitrato de plata: Es una agente bactericida a concentración del 0.1%, es bacteriostático a concentraciones inferiores. La pseudomona aeruginosa y los gonococos son muy susceptibles.  Se utiliza en colirios al 1% para la prevención de conjuntivitis gonocócica en neonatos, también en soluciones al 0.5% en quemaduras extensas donde está contraindicada la sulfadiazina argéntica pero es importante saber que esta aplicación debe hacerse con precaución porque se precipita en forma de cloruro de plata con los líquidos de la misma quemadura y puede inducir hipocloremia e hiponatremia.. El ión plata es un germicida muy potente, es especialmente notable su actividad sobre pseudomonas. Sin embargo, tiene algunos inconvenientes como el que mancha de negro la piel y a veces de manera permanente.

Fenol: Es bacteriostático del 0.02 al 1%., es bactericida al 1.6% y fungicida al 1.3%, no es efectivo frente a esporas, pierde mucha eficacia en jabones y lípidos, se utiliza al 5% en la desinfección de excrementos. Pese a la importancia histórica del fenol en antisepsia, es poco apropiado para tal función por ser irritante para la piel. Sólo tiene un uso limitado como desinfectante y no como antiséptico.

Cresoles:  Son compuestos de 3 a 10 veces más potentes que el Fenol. Las soluciones de cresoles del 0.3 al 0.6% destruyen a la mayoría de gérmenes patógenos en 10 minutos pero se necesitan concentraciones más altas durante más tiempo para matar esporas.  Se conocen soluciones jabonosas al 50% para mezclar en agua para desinfección. (esta solución se llama a veces Lisol). Los cresoles son demasiado irritantes para usarse sobre la piel. Es un excelente desinfectante de excrementos.

Hexaclorofeno:  Es un compuesto mucho más efectivo frente a bacterias grampositivas que frente a gramnegativas o a esporas. A la concentración del 3% destruye estafilococo aureus en 30 segundos, pero necesita 24 horas para gramnegativas y algunas cepas son totalmente resistentes.  No es inactivado por jabón o lípidos, aunque sí por la sangre. El hexaclorofeno queda sobre la piel y su eficacia depende de la acción residual.  Se utiliza en solución al 3% para desinfección de manos previa a una intervención quirúrgica o para controlar infecciones por estafilococos en neonatos (en este caso se recomienda lavar abundantemente con agua antes de secar al neonato), también se encuentra en forma de jabones y cremas entre 0.25% y el 3% para uso antiséptico general.

La aparición de cuadros de toxicidad neurológica en recién nacidos ha acabado con el baño rutinario en solución de hexaclorofeno al 3% y ha dado mala fama a éste, pero evitando su uso en recién nacidos salvo casos justificados (piodermias) y tomando otras precauciones para evitar la absorción percutánea (como no usarlo en compresas y tener cuidado en zonas extensas de piel lacerada o quemada) es un antiséptico razonablemente seguro.

Triclosan: Es un buen bacteriostático frente a grampositivos y gramnegativos, poco activo frente a pseudomonas y hongos, se usa más en jabones y desodorantes y no tanto como antiséptico quirúrgico.

Compuestos de amonio cuaternario: Son compuestos ampliamente utilizados como desinfectantes, definitivamente no deben ser usados como antisépticos. Se han descrito epidemias de contaminación al igual que los yodóforos y se ha encontrado que las bacterias gramnegativas crecen y sobreviven en ellos, se inactivan en presencia de materiales orgánicos, detergentes químicos y materiales como algodón y gasa. Comúnmente usados en el saneamiento del ambiente y de superficies no críticas, como pisos, paredes y muebles.

Clorhexidina: Es muy segura y efectiva, la concentración al 4% es poco irritante para la piel, su espectro incluye formas vegetativas de bacterias, hongos y virus lipofílicos. inhibe micobacterias, es incompatible con los jabones y su actividad se afecta con los pHs extremos. Tiene una acción antimicrobiana persistente, importante en la preparación de pacientes prequirúrgicos. El alcohol aumenta su eficacia.

Finalmente, después de haber revisado brevemente a los antisépticos y desinfectantes usados en áreas hospitalarias, es importante mencuionar que siempre debemos observar los factores que pueden afectar a la eficacia de la desinfección de cualquier antiséptico y desinfectante como son: el número y localización de microorganismos, el grado de resistencia de cada microorganismo, la concentración y potencia de los desinfectantes, en la mayoría de compuestos, a mayor concentración del desinfectante mayor es la eficacia y más corto el tiempo necesario para obtener su actividad microbicida, también debemos observar factores físicos y químicos como son: temperatura, pH, humedad relativa, dureza del agua y presencia de material orgánico y nunca olvidar que siempre se hace necesario la limpieza de todos los elementos que se van a desinfectar o a esterilizar antes de estos procedimientos para que el resultado sea eficaz.

Siempre es recomendable que el antiséptico o desinfectante a utilizar en un área hospitalaria sea aprobado y probado para lograr establecer las concentraciones y tiempos requeridos por los diferentes microorganismos y de esta manera, determinar su óptima utilización para lograr una desinfección efectiva, sin olvidar que los factores ya mencionados aquí así como su transportación y forma de almacenamiento pueden influir en alterar su efectividad.

Bibliografía

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Publicado en: Control de Infecciones